lunes, 25 de agosto de 2014
Mientras trabajo, el sol casi primaveral lo ilumina todo en mi habitación. Ilumina las miguitas de pan coliza que los niños dejaron dispersas al desayunar.
Ilumina, ya saben, lo importante ...
Se cuelan tantos ruidos por la ventana roída. Ruidos estructurales.
Yo cierro los ojos y me imagino que los ruidos provienen de ruido portuario. De trabajo portuario.
Aprovecho, y también imagino que a los pies de mi ventana hay plátanos, y cipreses y guindos ... Y que en un rato más, tendré tiempo y me sentaré a su sombra a leer Los Mandarinos de Simone de Beauviour , mientras bebo limonada.
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O es este Agosto con aromas de primavera o los rayos tímidos del sol que empiezan a atreverse un poco más o la cotidianidad o la nostalgia o un jugo de todo ello unido que se bebe y refresca...así...en el día a día. Un placer.
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